Por Marisa Zec
Parece mentira que una película con las características de “2001, odisea del espacio”, haya sido realizada hace más de 40 años. Para ser más exacta, su director, Stanley Kubrik, la realizó en 1968 cuando aún nadie pensaba en un futuro tan lejano. Pero mucho más sorprendente es que la misma fue basada en una novela corta de Arthur Clarke escrita en 1948. Al parecer, fue un combo perfecto para el nacimiento de uno de los film más recordados de la historia.
Para muchos, “el” clásico de ciencia ficción, para otros una buena película dentro del género. No obstante, fue la película futurista que más influyó sobre la opinión pública y la cultura del momento; rompió con todos los estereotipos trillados que había hasta entonces en el mundo de la ficción y se convirtió en el fenómeno de los años sesenta. A partir de allí, según los referentes más importantes del cine, el género ciencia ficción adquirió un antes y después.
La película narra la historia de la humanidad, en diversos estadios del pasado y del futuro. Hace millones de años, en los albores del nacimiento del homo sapiens, unos simios descubren un monolito que les lleva a un estadio de inteligencia superior. Otro monolito vuelve a aparecer, millones de años después, enterrados en una luna, lo que provoca el interés de los científicos humanos. Por último, una máquina de inteligencia artificial, es la encargada de todos los sistemas de una nave espacial tripulada durante una misión de la NASA.
2001, es una película increíblemente realizada que aborda un infinito abanico temático como la evolución humana, la tecnología, la inteligencia artificial y la vida extraterrestre. Se caracteriza por sus efectos especiales revolucionarios (inimaginables por aquéllos años), sus ambiguas y surrealistas imágenes y el mínimo uso del diálogo. Esto último tiene que ver con una cuestión propia del director: quería que la película permaneciera en el tiempo y siempre con una vigencia intacta. Si los diálogos entre los protagonistas se extendían demasiado, hubiera sido inevitable eludir ciertas marcas propias de esa época en particular. Sin dudas, su objetivo fue más que cumplido. La película parece ciertamente actual.
Las actuaciones de los protagonistas Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester y
Daniel Richter son admirables, sobre todo si volvemos a tener en cuenta la ausencia de texto. Esta situación necesita indefectiblemente de buenos actores que se comuniquen a través de otro lenguaje.
En “2001, odisea del espacio”, confluyen un sinfín de factores que logran una verdadera obra de arte. Un lujo para el espectador de todos los tiempos.
Acerca del autor
Stanley Kubrick nació en Nueva York, Estados Unidos, el 26 de julio de 1928. Fue un director de cine, guionista y productor, considerado uno de los más influyentes del Siglo XX. Durante su vida se destacó por su precisión técnica y la notable estilización de sus cintas como su marcado simbolismo. Sólo realizó trece películas en toda su carrera, entre las cuales se encuentran varios clásicos del cine, como “Lolita”, “Dr. Strangelove”, “ 2001: Odisea del espacio”, “La naranja mecánica”, y “El resplandor y Espartaco”, entre otras.
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