En muchas oportunidades los medios de comunicación necesitan crear escenarios de confrontación. Reutemann es una pieza clave del engrenaje multimediático.
Desde que la corporación mediática (Grupo Clarín, Vila-Manzano, etc.) ha tratado la presentación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en cada espacio de su programación televisiva, radial ,o bien en alguna sección del diario, lo hizo a través de voces opositoras al proyecto. En el antagonismo del mismo se encuentra Carlos Alberto Reutemann, Senador Nacional por el partido “Santa Fe Federal”, sosteniendo que la ley presentada “no democratiza el uso del espectro radioeléctrico, sólo cambia los actores preexistentes por nuevos protagonistas”. Además, en su discurso “anti-oficialista” emprendió contra su rival local, Hermes Binner, asegurando que el Gobernador provincial y los diputados socialistas son funcionales al kirchnerismo. La campaña difamatoria y silenciosa de Reutemann hacia la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y sus aliados se debe, en primer lugar, a la rivalidad con el ex presidente Néstor Kirchner, construida por los medios masivos para postular un “enemigo común” y un “héroe”. Cuando sucedió el conflicto con los grandes jerarcas del campo argentino en abril del año pasado, el monopolio mediático y el imperio de la soja fueron en búsqueda de un salvador, y la respuesta estaba en el ex corredor de formula uno. Desde ese entonces, el “lole” ha sido el Superman que combatía contra el malvado Lex Luthor, demonizado tras la figura de Néstor Kirchner. Sin embargo, el “hombre patagónico” no es el único rival del “señor de la soja”: en las últimas elecciones legislativas del 28 de junio, los grandes medios de comunicación enmarcaban la contienda electoral en un “mano a mano” entre Carlos Reutemann, candidato a Senador por Santa Fe Federal, y Hermes Binner, Gobernador provincial y referente del Frente Progresista Cívico y Social. Esta diferenciación está basada en una necesidad imperiosa que realiza el periodismo desprovisto de ideas, que acude a la creación de un escenario de duelos políticos donde la realidad es muy superficial, y lo importante deja lugar a las discusiones sin sentido. En muchas de sus actitudes, Reutemann demuestra una carencia en sus ideales, pero lo que no estamos en condiciones de afirmar es sí esa falencia se debe a un reflejo con la corporación mediática y la Mesa de Enlace despojados de toda ética, o se trata de una persona que ha perdido todo juicio de valor y evaluación de las situaciones que le toca atravesar. De todas formas, el pensamiento del “lole” ha dejado de ser hace mucho tiempo una opción para profundizar y analizar, porque él mismo se ha transformado en una doctrina más de los sectores que representa.
Nicolás Ferrera
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