Por Marisa Zec
Una multiplicidad de géneros como el drama, thriller, misterio y hasta un poco de cine negro parecen necesarios para dar cuenta de “El camino de los sueños”, la película del director norteamericano, David Lynch, donde nada es lo que parece ser.
Es una compleja historia de suspenso ambientada en Los Ángeles que narra la vida de Rita, una enigmática mujer que pierde la memoria a causa de un accidente automovilístico. Aturdida y conmocionada la joven llega hasta el departamento donde vive Betty, una rubia algo ingenua que acaba de llegar a Hollywood con la intención de convertirse en actriz. Paralelamente a esta historia se desarrolla la de Adam, un ególatra director de cine, a quien la mafia, financista encubierta de su filme, le impone la estrella de su última película.
"Hagamos como en las películas, simulemos ser otras personas", le dice Rita a Betty. Y lo serán. En un punto del relato, Rita no será más Rita y Betty no será Betty. Espejos, cambios de personalidad, lógica del sueño: todo es probable en el “mundo asimétrico de Lynch” que es como definen los críticos de cine al realizador que carga con ese estilo del que no puede salir fácilmente.
Durante 140 minutos, Naomi Watts y Laura Elena Harring son las protagonistas de una historia fuerte, conmovedora, desconcertante y por momentos caótica, a tal punto que ciertos enigmas y personajes no se resuelven completamente.
En “El camino de los sueños” David Lynch reúne y muestra de manera particular y cargados de un sentido emocional propio, ciertos elementos que son autobiográficos. A éste factor se le suma su influencia del cine independiente norteamericano, lo que le otorga gran libertad a la hora de realizar un film.
Más aún, sobre el final es casi imposible determinar qué es real, qué pertenece al mundo de los sueños o cuántos mundos paralelos se entrecruzan en el film.
Indudablemente ésta no es una película para aquéllos espectadores que gustan de las narraciones lineales con principio, nudo y desenlace. “El camino de los sueños” sería un especie de “imagina y resuelve tu propia aventura”.
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