Línea de alto vuelo

Por Marisa Zec

¿Les conté que Lafsa no vuela?”, esa es la frase que Jorge Lanata repite una y otra vez para denunciar públicamente a Lafsa (Líneas Aéreas Federales Sociedad Anónima), una empresa estatal creada por el decreto 1238 en al año 2003, durante el gobierno de Eduardo Duhalde.

Una investigación realizada por Romina Manguel y Luciana Geuna, y escrita por Jorge Lanata en una de las ediciones del Diario Perfil de Marzo de 2007, da cuenta del funcionamiento ficticio de una más, de las tantas empresas fantasmas surgidas a lo largo de toda la historia en nuestro país.

Con cifras sumamente exactas, la investigación describe minuciosamente todas las aristas comprendidas en un negocio turbio realizado durante el período comprendido entre el año 2003 y 2007, mientras se desarrollaron los gobiernos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. Se destacan también los nombres y apellidos de los empleados y directivos de la empresa, a propósito muy resonantes en el ámbito político de la época.

Para iniciar, el periodista eligió citar frases textuales de un discurso del presidente Néstor Kirchner, en el que expresa un sin fin de halagos a su gestión sin mencionar una sola palabra de la causa Lafsa, siendo que durante su período se gastaron 80 millones de pesos para sostener la empresa en cuestión. Con ésta manera de comenzar el relato, Lanata pone de manifiesto el hecho de corrupción y el posterior encubrimiento por parte de los diferentes Gobiernos de turno.

Para continuar, el periodista presenta el caso, se remite a la historia del surgimiento de la aerolínea, hace una descripción exacta de la cantidad de empleados y directivos con sus respectivos sueldos y vuelve continuamente a la frase “¿les conté que la empresa no funciona?”, como para remarcar la paradoja del caso.

Utiliza, además, subtítulos para separar las áreas de la investigación y parafrasea en varias oportunidades, lo que facilita la lectura y entendimiento por parte de los lectores.

Llegando al final, a partir de algunos interrogantes, invita a la reflexión conjunta y no se despide sin antes contar en qué instancias se encuentra la causa investigada y denunciada.

Es importante destacar que sin necesidad de adjetivaciones exageradas, Lanata deja entrever su postura firmemente opuesta, tanto al hecho de corrupción como a los Gobiernos que lo hicieron y/o lo encubrieron.

Respetando a raja tabla la “objetividad periodística”, no emite una opinión expresa, limitándose a la exposición de los hechos e invitando a la reflexión por parte del público.

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