Cuando las soluciones se hacen esperar

Corren tiempos difíciles para todos. La crisis económica mundial ha afectado de cerca a nuestro país. Y si hilamos más fino, a nuestra ciudad.

Hace más de cuatro meses la fábrica alemana Mahle decidió cerrar las puertas de la planta rosarina aduciendo la crisis económica internacional. Para muchos, simples excusas; para otros, posible realidad. Más allá de ese debate, a raíz de la decisión de la firma, más de 500 trabajadores quedaron sin trabajo.


Este es un nuevo ejemplo de la desvirtuación actual que aparece en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Lamentablemente hoy en día el ciudadano debe cumplir con todas sus obligaciones pero a la hora de hacer cumplir sus derechos, aparecen las excusas. Y las soluciones se hacen esperar por no decir que nunca llegan.


Es lastimoso pensar que la mayoría de los empleados de Mahle trabajaron allí toda su vida. Estudiaron en escuelas técnicas, se recibieron con un buen promedio, se perfeccionaron y hoy se encuentran desocupados. Pasaron de pagar sus impuestos y cumplir con sus obligaciones como ciudadanos a suplicar por una solución que, al menos, les garantice seguir manteniendo una vida digna.


La historia de la lucha obrera conoce más derrotas que victorias y lamentablemente, una vez más los obreros deberán conformarse con lo poco o mucho que se logre. Aún no hay nada concreto, pero la historia casi está escrita.

Marisa Zec

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