La exitosa obra teatral del estadounidense Jef Baron, “Visitando al Sr. Green” volvió a presentarse en la calle corrientes de Buenos Aires.
“El año pasado enfermé mal por eso tuvimos que suspender la gira; hoy los que me quieren tienen que estar contentos porque estoy en condiciones de trabajar”, expresó Pepe Soriano en una charla previa a la función. “Visitando al Sr. Green” es una pieza teatral protagonizada por Pepe Soriano y Jorge Schubert (interpretando el personaje que en otras oportunidades habían compuesto Facundo Arana y Diego Olivera) y dirigida por Santiago Doria.
El Sr. Green (Soriano) es un anciano de ochenta y seis años que vive sólo desde el fallecimiento de su esposa. De carácter difícil e ideologías arraigadas, transita una vida solitaria y sin grandes cambios. Una tarde recibe la visita de Ross Gardiner (Schubert) a quien cree no conocer, pero en realidad fue quien lo atropelló accidentalmente unas semanas antes, por lo cual un juez le ha ordenado como castigo asistirlo durante un tiempo. Ross es un joven ejecutivo de buena familia que se muestra predispuesto a hacer de esos encuentros obligados, momentos más agradables.
Esa es la historia superficial de la pieza que a lo largo de una hora y media y con la brillante actuación de ambos protagonistas, expone mucho más. En el comienzo se plantea la palabra, el diálogo como el medio -tan básico y al mismo tempo tan fundamental- para conocer la vida de dos personas distanciadas en el tiempo. Una brecha generacional que implica, no sólo diferencia de edades, sino también en la concepción del mundo, de las relaciones humanas, políticas y sociales. Un judío de tradición y con fuertes convicciones ideológicas frente a un muchacho gay que busca pertenecer; un señor testarudo que eligió la soledad frente a un joven emprendedor que no encuentra aceptación.
La misma distancia que separa a los personajes, en algún punto los vuelve a unir. Esa misma distancia que puede separar al mundo y al mismo tiempo hacerlo coincidir; porque se habla de valores y sentimientos compartidos por todos los seres humanos. De otra manera no se explica que “Visitando al Sr. Green” haya sido traducida a más de 23 idiomas e interpretada por más de 200 compañías. Evidentemente la temática propuesta es Universal.
La puerta de la casa del Sr. Green se abrió y se cerró en numerosas ocasiones; fue la testigo principal de ese primer encuentro entre dos desconocidos que después de nueve visitas lograron afianzar una intensa amistad. En el final llegaron, por un lado el abrazo entre dos actores que supieron mostrar gran nivel sobre el escenario simbolizando un acto que resumía en sí mismo el verdadero significado de la obra, y por el otro las lagrimas de un público emocionado que supo comprender el mensaje.
Marisa Zec