El periodismo independiente ha muerto

Es imposible reconocer muestras de la independencia del periodismo en nuestro país, simplemente porque no existe. Ha dejado de hacerlo desde hace tiempo, desde el preciso momento en que la economía mundial nos organiza y condiciona y desde que los medios de comunicación son empresas, con dueños y empleados. Y la investigación pasó a ser un condimento más de entretenimiento.
Cuando Victor Hugo Morales reprobaba públicamente el libro “El dueño” de Luis Majul, Nelson Castro se divertía en segundo plano, pero, cuando el blanco de las críticas pasó a ser el Grupo Clarín, empleador de Castro, el chiste ya había perdido su gracia. Aunque no hace mucho tiempo atrás era el propio conductor de “El juego Limpio” quien se ocupada jocosamente del monopolio.
            La objetividad, de la cual se hacía bandera, ha perdido sustentabilidad por sí misma. Esto ha dado lugar al surgimiento de programas con una impronta ideológica muy fuerte, al estilo “6-7-8” y “Duro de Domar” que, con una alta cuota de edición y amenosidad acercan la información al televidente desde un punto de vista claro y explícito.
            Indagación y comunicación solían ser dos características fundamentales de la profesión periodística. Pero masivamente se consume como “investigación” programas como GPS o Telenoche Investiga, guiados casi en su totalidad por la Agenda Setting y las mediciones del no poco confiable Ibope.
            El proceso de financiarización (no tan) contemporáneo de la información ha firmado la defunción de la independencia del periodismo y ha dado lugar además, a la banalización de la Investigación como herramienta hacia el fin de descubrir y dar a conocer. Todo es y será orquestado para dar origen a réditos monetarios. La realidad así lo demuestra.


María Emilia Franco

TIEMPO DE HORMIGAS

El sábado 9 de octubre se inauguró en la Plaza Pocho Lepratti un reloj de sol que conmemora a los detenidos-desaparecidos en Rosario.
En las calles Velez Sarfield y Liniers, del barrio Ludueña, sobrevivientes, familiares y amigos desde el exilio, el Bodegón Cultural Casa de Pocho, junto con el área de Derechos Humanos de la facultad de Arquitectura UNR, construyeron un reloj en forma de semicírculo que funciona con la luz solar. En su contorno puede leerse los nombres de quienes conmemoran y las fechas de sus desapariciones, y a un costado una leyenda que reza “Tiempo de Hormigas”, en referencia a la causa y el lugar del reloj.
Atravesamos un momento de juicio y castigo a los represores de la última dictadura militar y la memoria de los jóvenes está más despierta y activa que nunca. Demostrando constantemente que el genocidio de aquellos tiempos oscuros no fue ninguna guerra civil entre el Ejército y los Montoneros; alzando la voz de los compañeros que hoy no están y por los cuales, al fin, se está haciendo un poco de justicia. Mediante este tipo de acciones, no se trata de “reavivar el fuego del rencor”, como expresa, entre otras personas, Mariano Grondona en una de sus columnas de diario La Nación; sino de realzar la memoria. Para alimentar las mentes de verdades silenciadas y ninguneadas por mucho tiempo; festejando que los Derechos Humanos no son sólo un discurso, sino hechos que se van concretando.
Un Reloj de Sol, así como una marcha, una pintada, un mural, una murga y sus canciones, una bicicleteada, una kermesse y mateadas, un acto, un escrache, una radio abierta, un monumento o una placa, son cosas que nos revelan que las desapariciones físicas de tantas personas abusadas, torturadas, por los responsables y funcionales a la dictadura militar, no son solo una mancha en el recuerdo; son eco de la lucha constante por la justicia social y el respeto a los Derechos Humanos. No significó la muerte de los ideales, porque con las actitudes y acciones anteriormente mencionadas, esos ideales siguen estando más vivos que nunca.
Es reprochable que personas, referentes de la opinión pública, fomenten aun la teoría de los dos demonios en sus columnas, humanizando a torturadores y ensuciando a inocentes en la generalidad. Ignorando tantos relatos que demuestran claramente que la dictadura de Videla y sus secuaces mutiló a toda una generación pensante y revolucionaria, enérgica, que se revelaba por un país mejor, ante la política burguesa y manipuladora.
La Resistencia, de la que algunos dudan, está vigente en este tipo de acciones, como un monumento a la Memoria, donde los niños podrán jugar y a su vez, aprender que esos nombre y fechas, no son sólo palabras y números; son la historia que reescribimos día a día. Son la lucha por No olvidar, reivindicando que no se trató de jóvenes contra el Estado, sino de estudiantes, profesionales, madres, trabajadores, todos enérgicos militantes nacionalistas, que querían que este país que tenemos hoy sea para todos. 

Érica Elmo

El fin justifica los medios

Una vez más queda demostrado que la actitud confrontativa que caracteriza a la gestión Kirchner consigue sus objetivos, y que más allá de todo lo que ocurra en el medio, tal cual lo definió el contractualista Nicolás Maquiavelo en su libro El Príncipe, “el fin justifica los medios”. El bien social está cada vez más cerca del pueblo y al de la función que persigue el Estado.
Son varios los asuntos con los que el gobierno actual tuvo que confrontar, pero el que seguramente más marcará a los Kirchner en los próximos libros de historia es la búsqueda que el modelo tiene de ponerle fin a los monopolios y su consecuente control social. Y el caso de la denuncia efectuada y conocida como “Papel Prensa” es evidencia de ello.
Tal cual anunciaba la presidenta en el inicio de su discurso, hasta el mismo y más grande de los monopolios (Clarín), reconoció, aceptó y se hizo cargo en uno de sus titulares de lo que implica hoy manejar a esa empresa: “El gobierno avanza en Papel Prensa para controlar la palabra impresa”. Suficiente. Textuales palabras son las que utiliza y con las cuales se autodefine uno de los diarios que maneja y dirige a la única empresa encargada de producir pasta celulosa para fabricar papel de diario, la única que lo distribuye, la única que lo comercializa.
Entonces, primer punto de coincidencia: quien maneja Papel Prensa maneja la palabra escrita. Como proponía la presidenta, sólo resta mirar quiénes son los actuales dueños de la empresa, observar en qué momento histórico del país se hicieron cargo de dichas propiedades, y lo más sencillo de todo, repasar de qué manera titulaban durante ese período dichos diarios y cómo era la visión que intentaban imponer de los recién asumidos jefes militares.
No hace falta a esta altura recordar cómo fueron las últimas actitudes de los dueños de Clarín y La Nación para vislumbrar que su búsqueda apunta a intereses personales muy alejados de los colectivos. Ni siquiera es útil mencionar a lo que quizás sea lo más denigrante y vergonzoso del asunto: la vinculación de estas personas y la adquisición de la mayor parte de Papel Prensa mediante procesos vejatorios, criminales y torturantes ocurridos durante la última dictadura militar argentina.
La idea a plantearse no requiere ninguno de estos análisis, sino el simple hecho de preguntarse si los encargados de manejar a esa tan nombrada e importante palabra escrita deben ser aquellos que defienden intereses particulares y que con su ambición de poder son capaces de recurrir a cualquier recurso, o aquellos encargados de garantizar el bien social sin ningún interés de por medio, como el Estado. La causa y lo implicado en ella es mucho y muy grave. La solución es una y no es necesario ser periodista ni político para deducirla. No hace falta.

GONZALO MARTÍNEZ

Habemus ley

Por Andrea Marconi

Por fin, pese a los intentos del grupo Clarín, se reglamentó la tan esperada ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. La misma, aprobada a fines de 2008, estuvo parada por el accionar del Juez Federal mendocino Miguel Medina, quien dictó una medida cautelar en contra alegando supuestas irregularidades en el procedimiento de la sesión.
A pesar de los inconvenientes y de las últimas maniobras de las corporaciones, la Presidente Cristina Fernández de Kirchner anunció que la llamada “ley de la democracia” está en vigencia. Por su parte, el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Gabriel Mariotto afirmó que la misma es aplicable y que a partir del 1º de octubre “debe haber una programación televisiva que garantice la pluralidad”.
Era de esperarse, sin lugar a dudas, una embestida del denominado Grupo A, integrado por la Coalición Cívica, el Pro, el Peronismo disidente y la UCR. Estos notables defensores de los monopolios buscan presentar un proyecto para derogar la ley. Por suerte, se van cayendo de a poco las caretas y el pueblo argentino va conociendo quién defiende qué.
No es una casualidad que el debate por la ley de medios se haya dado en este tiempo histórico y tampoco es una conquista del gobierno. Es la pelea de un pueblo cansado de la opresión mediática y de la falta de libertad de expresión y de posibilidades. Como bien decía Scalabrini Ortiz, “los gobiernos sólo realizan lo que los pueblos piden con autoridad y firmeza”.
A partir del 1º de octubre se espera una nueva grilla de programación más justa y plural. El canal TN aparecerá en el 3, es decir en las primeras señales, al igual que los restantes informativos. Por su parte, canal 7 pasará al 11, entre Telefé y Canal 13.
Tanto la reglamentación de la ley de medios como la reubicación de la grilla televisiva implican mejor distribución y mayor oportunidad. Es necesario que nuestra sociedad continúe luchando para acabar con los monopolios y los beneficios de unos pocos, porque es la única forma de liberarnos de la opresión. Levantemos la bandera de “unidos o dominados”.

LOS MONOPOLIOS Y SUS “CADENAS”

Los medios de comunicación son los encargados de transmitirnos la realidad, lo que pasa día a día. Pero esos medios están atravesados por ideologías, intereses políticos y económicos de quienes los manejan; esto hace que esa realidad que nos llega sea construida y hasta manipulada.
Los medios pueden dividirse en radiales, televisivos o audiovisuales y gráficos (hoy en día se suman los digitales). La prensa escrita además de estar atravesada por los intereses de cada empresa en particular debe sortear un obstáculo más: el monopolio que tiene a su cargo la distribución del papel en el que luego se imprimirán los diferentes diarios. Papel Prensa Sociedad Anónima es la única empresa que produce en el país pasta celulosa para fabricar papel de diario. Esta entidad fabrica el papel, lo distribuye y comercializa. Además de todo esto, determina a quién le vende, cuánto le vende y a qué precio.
Si tenemos en cuenta cuáles son las tareas que tiene a su cargo esta empresa productora de pasta celulosa, podemos afirmar que quien controla Papel Prensa controla también toda la palabra impresa en la Argentina. Hoy Papel Prensa está compuesto por: el grupo Clarín con el 49% de las acciones; La Nación con el 23%; el Estado Nacional con el 27,5% y un 0,5% que pertenece a Télam.
Observando estos porcentajes podemos entender por qué el Grupo Clarín tiene tanto poder en nuestro país; poder que se ha visto amenazado por la actual Ley de Medios Audiovisuales, de la que se mostró totalmente en contra. Pero lo peor de todo es que Papel Prensa viene siendo manejado desde hace años por este grupo, quien no sólo monopolizó desde siempre la empresa sino que además ha sido el autor de negociados oscuros que le permitieron controlar al opinión pública del país, obteniendo, al mismo tiempo, cifras millonarias. No hay que olvidarse que todo esto lo logró gracias al apoyo de diferentes gobiernos, sobre todo con la ayuda de los miembros de la última dictadura militar. Poder político y poder económico se unieron en el período más aberrante de nuestra historia, y juntos engañaron a toda una sociedad ya que desde los medios que controlaban avalaron y permitieron que en nuestro país tenga lugar un genocidio que ya nadie puede ignorar.
Esta historia macabra de Papel Prensa salió a la luz hace muy poco tiempo. Nadie, más allá de la bandera política que defienda, puede mirar para otro lado y hacer como que no pasó nada; y mucho menos cuando el grupo que más ilegalidades llevó a cabo todavía domina a Papel Prensa, ya que es el mayor accionista de la empresa en la actualidad.
A esta altura, no importa quién sacó a la luz la verdad, lo único relevante es que la sociedad entera fue engañada, violada y maltratada. Desde hace años, el Grupo Clarín viene demostrando el hambre de poder que tiene, pero lamentablemente también muestra la forma con que combate ese hambre: negocios ilegales, alianzas con personajes macabros, jugadas políticas, irregularidades de todo tipo. en medio de todo esto estamos nosotros, ciudadanos que sólo queremos saber la verdad, pero, sobre todo, ser libres para poder decidir quién nos dice la verdad.
¿Cómo defender nuestra condición de ciudadanos libres para elegir cuando hay un grupo económico que tiene a su cargo el 60% de los medios del país?; ¿Cómo ser libres cuando este mismo grupo domina la palabra impresa a través de la distribución del papel de diario?
El primer paso para acabar con este monopolio ya está dado: la verdad de cómo fueron las cosas en el manejo de Papel Prensa durante la última dictadura militar ya salió a la luz. De ahora en adelante queda el compromiso político y ciudadano de luchar por el fin de las concentraciones económicas y por la libertad de prensa que, en última instancia, no es más que nuestra propia libertad. A lo largo de la historia, los argentinos nos hemos visto censurados muchas veces, estando vedado para el ciudadano la expresión de sus propias ideas. Hoy vivimos en democracia y, varias veces, sentimos que no somos totalmente libres. Rompamos las cadenas que nos siguen esclavizando a los poderes más fuertes del país y luchemos por instalar el poder en un sólo lugar: en el pueblo.

Luciana Penessi

¿Periodismo de investigación?

Cuando hablamos de periodismo hablamos de investigación, porque los periodistas que todos los días redactan una columna, o una nota, tienen que investigar si esos datos son ciertos o no, manteniendo ese eje de la práctica periodística.
¿Dónde quedó la objetividad de esos medios que se califican como independientes? El desarrollo del periodismo independiente se vive actualmente en Argentina con el terno enfrentamiento entre el gobierno y Clarín. Este es un problema para los que aspiran a tener voz propia más allá del lugar donde trabajan, es un elemento muy importante que genera un verdadero desafío, el de la Credibilidad.
Este es un valiosísimo capital. Se podrá estar de acuerdo o no con las opiniones del periodista, pero lo importante es que lo que se dice o escribe sea tomado como verdadero. Pero esta duda existe cuando se tiene una opinión afín a alguna línea editorial, y aquí surge algo que persigue a la independencia periodística, la corrupción.
El desafío histórico de la profesión es el, no sólo tener, sino demostrar la opinión propia, dejar de ser la tinta de empresas defensoras de intereses políticos y económicos, para volver a ser entes reveladores de una verdad indiscutible.
No hay un periodismo bueno o un periodismo malo, porque los periodistas no tienen que ser adversarios de nadie. Lo fundamental del periodista, va a ser su calidad profesional y eso conlleva la decisión de afrontar riesgos jurídicos, profesionales, económicos, para investigar a todos esos grupos denominados “poderosos”.

PENSAR DISTINTO ES LEGAL

La reglamentación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es un punto fundamental para entender las controversias actuales en el campo informativo. Y la clara posición de periodistas independientes y de investigación en cuanto a éste tema. El mes de septiembre comenzó con este gran paso que marcha hacia la implementación de los puntos fundamentales de la Ley a favor de la pluralidad de voces y mayor equidad en los puestos laborales. Esta realidad que avanza en pos de una transformación necesaria en el campo de la información, la comunicación y la cultura, asusta y altera al Monopolio más poderoso hasta ahora en el país, y por ende a quienes responden a sus intereses.

Desde el año pasado se retomó la discusión sobre la necesidad de reformular la antigua Ley de Radiodifusión, vigente en ese momento, y firmada por el dictador Videla en su mandato. Lo acompañaban y amparaban su política represiva personas que hoy en día siguen con algún puesto representativo en los medios de comunicación o en vigencia de su actividad periodística no arbitraria. Recordemos que la nueva Ley, en uno de sus artículos plantea que no pueden ser titulares ni socios de empresas informativas quienes hayan sido funcionarios de gobiernos de factos. Y esto es un problema para unos pocos pero poderosos y un dato que sólo han dado a conocer notas de investigación, verdaderamente independientes como ser el mensuario El Eslabón.

Alberto Gollán, principal accionista del grupo Televisión Litoral S.A – propietario, además de varios medios de la ciudad- está claramente en falta con lo que respecta a ese punto de la Ley, por haber sido intendente de Rosario durante la dictadura de Alejando Lanusse. Y de esta irregularidad se desprende su inconformidad y su negación a aplicar la Ley en los medios que maneja. Accionistas minoritarios, han estado reclamando su renuncia para regularizar la situación, presentaron una denuncia sobre ilegalidades empresariales cometidas por “Don Alberto”.

Otro caso de mayor repercusión, es el famoso brindis de Ernestina Herrera de Noble con Jorge Videla, anteriormente, se había dado un festejo similar con Lanusse, luego, Papel Prensa sería parte del Monopolio. Y la figura de ambos represores, era elogiada por el medio de la Señora en las tapas de Clarín. A la par que se ocultaban las atrocidades que ocurrían en las calles del país. Han pasado muchos años, y las manos que manejan la información hoy en día son las mismas que fueron cómplices en esos años oscuros, son las mismas que se escudan bajo la auto denominación de “Independientes” siendo que claramente son funcionales al monopolio.

De esta forma es evidente que la posición de contradecir la implementación de la nueva Ley responde al miedo por perder el poder y el control que tienen hoy en día quienes manipulan los medios de comunicación y no permiten que otros puntos de vista sean publicados. El afán por controlar la opinión pública para alimentar sus riquezas creció sin control; hasta el gobierno actual, que de alguna forma, intenta disolver Monopolios para ampliar las posibilidades de expresión de todos y todas aquellos que no compartan la línea de estos grandes medios; entre otros puntos de igual importancia como la pluralidad de voces, camino hacia un gran avance social y cultural, sin permitir la concentración y desarrollo de corporaciones mediáticas.

Érica Elmo

PERIODISMO IN-THE-PENDIENTE

Creo que todos buscamos lo mismo, no sabemos muy bien qué es, ni dónde está, oímos hablar de la hermana más hermosa, que se busca y no se puede encontrar. La conocen los que la perdieron, los que la vieron de cerca y desde muy lejos, y los que la volvieron a encontrar; la libertad. Así comienza una canción de Andrés Calamaro titulada: “La Libertad”.
Durante más de treinta años, poco se hizo para encontrar la hermana más hermosa, la tan preciada y deseada por todos. Es más, se la encerró en un cuarto donde nadie la pueda oír, ver y sentir. Muchos fueron los responsables y son responsables de su encierro, y todavía pelean por no dejarla respirar bajo ninguna circunstancia.
En los tiempos modernos que corren, se ha declarado una guerra con una sola finalidad, dejarla salir. Es la base de una Democracia, la idiosincrasia de los pueblos, la igualdad entre las personas. Es necesaria para que nos podamos expresar con absoluta independencia, sin preocuparnos por lo que dijimos, sin autocensurarnos.
La llave a esa puerta tiene nombre y apellido, Ley de Radiodifusión. Crearla no fue fácil y costó muchísimo, pero se pudo lograr; el problema surge porque hay grandes monopolios que van a hacer lo imposible para que no la utilicemos, y sigamos bajo la opresión de esas empresas que a través de la palabra impresa y la pantalla que nos manipulen nuestra subjetividad.
A veces no tomamos real conciencia sobre esta problemática, ya que no nos damos cuenta de que nos manejan como marionetas y repetimos lo que ellos desean o les conviene que sepamos. Con la nueva Ley de Medios, se abrió un debate jamás antes discutido, nunca pensando, y es poner en tela de juicio el desempeño de los periodistas. Siempre se criticó a gobernantes y gobiernos, a políticas de Estado, a los piqueteros por cortar las calles o a los maestros, que hacían paro por intentar cobrar un sueldo digno, pero nadie nunca puso en duda el desempeño de los periodistas, hasta hoy.
Se puede estar en contra de todo o de nada, según cada uno, pero de lo que no se puede dudar es en ir en busca de la libertad, de una nueva ley que va a posibilitar abrir fuentes de trabajo para muchos periodistas desocupados, que la pluralidad de voces sea moneda corriente, que cada uno sea digno de decir lo que piense, pero sobre todas las cosas que cada uno sea libre, y cuando digo libre hablo de que podamos reflexionar por nosotros mismos, formulando nuestras propias decisiones y críticas sobre las temáticas que nos parezca apropiado, y no que repitamos como loros palabras impuestas o que hablemos de los temas que la agenda setting establezca.
El periodismo debe ser independiente, porque es una de las herramientas que utiliza la libertad para generar la democracia. Además, es necesario ya que, bajo una misma base, se puede realizar de diversas maneras la tarea periodística. El trabajador de prensa, no puede ni debe defender los grupos económicos que van en busca de un poder absoluto, bajo el lema “el fin justifica los medios”, porque ingenuamente ellos mismos se están encerrando en ese cuarto junto a la libertad, libertad de expresión, libertad de prensa.
Desde la vuelta a la “Democracia”, estamos en presencia de uno de los cambios más importantes como sociedad, esta Ley no es de ninguna presidenta, ni de ningún gobierno, es del pueblo argentino, porque nos compete a todos como Nación, como pueblo que quiere ser libre de opinar, debatir, discutir, leer, oír y ver lo que le interese; y por fin terminar con la supresión de gigantes que van en busca de sus intereses, en un esistema en el cual estamos inmersos, como lo es el Capitalismo Neoliberal.

Ignacio Pellizzón

LA HISTORIA ¿SIEMPRE SE REPITE?

Dentro de un año, aproximadamente, los argentinos estaremos eligiendo a un presidente que representará y conducirá nuestro país durante cuatro años. La pelea electoral ya empieza a asomar y con el paso de los días se irá recrudeciendo hasta convertirse en una verdadera batalla por el poder.
La carrera por la presidencia es larga porque faltan más de doce meses para que los ciudadanos argentinos nos acerquemos a las urnas, pero desde ahora podemos afirmar que uno de los frentes que se presentará como candidato será el kirchnerismo (aunque todavía no esté claro quién, entre ellos, irá por la presidencia). Lo que genera dudas e incertidumbres es quién será candidato por la oposición. El Acuerdo Cívico aparece como el más firme adversario para los Kirchner, pero ¿llegará a octubre de 2011 como un bloque compacto, unido y, sobre todo, con propuestas claras y en condiciones de ser puestas en práctica por todos sus miembros?
El kirchnerismo, con sus aciertos y desaciertos, siempre se esforzó por mostrarse como un partido fuerte, con convicciones claras y avaladas por sus políticas. En cambio, el Acuerdo Cívico enfrenta el serio problema de estar compuesto por varios partidos, cada uno con ideologías y líneas políticas totalmente diferentes y por momentos hasta opuestas.
Si nos retrotraemos unos años en la historia argentina, el Acuerdo Cívico podría compararse a la Alianza, que llevó a la presidencia en 1999 a Fernando De la Rúa: ambos están formados por políticos con diferentes banderas, pero sobre todo por políticos muy poco comprometidos con la sociedad, a los que les interesa más el escándalo, el desprestigio del que está al lado, que pelear por un país más justo, más equitativo y por la puesta en marcha de un modelo más inclusivo para todos.
En un país que supo mucho de incoherencia, de corrupción y de abusos de parte de sus dirigentes, es triste ver que uno de los partidos que puede tener en su seno a nuestro futuro presidente esté inundado por la crisis, la fragmentación y el enfrentamiento permanente. Las comparaciones siempre son odiosas pero se tornan inevitables; esperemos que el tradicional dicho “la historia se repite” esta vez no tenga validez: nadie quiere una nueva Alianza en nuestro país como aquella de 1999, pero mucho menos queremos un nuevo 2001. Ciudadanos y dirigentes todavía estamos a tiempo de cambiar el curso de los acontecimientos, sólo hace falta un poco de compromiso de parte de toda la sociedad.

Luciana Pennesi