Por Jezabel Díaz
Finalmente y como se esperaba, se aprobó en Diputados el proyecto del matrimonio igualitario, por apenas seis votos de diferencia, tras 14 horas de sesión. Así, la Argentina se convierte en el primer país de Latinoamérica en avalar el casamiento de personas del mismo sexo. Hubo posiciones a favor y en contra, tanto en el oficialismo como en la oposición.
Esta ley argentina, matrimonio legal para todas y todos, es sin duda un triunfo de la diversidad y una derrota de la hipocresía que nos incita a vivir obedeciendo y a morir mintiendo.
Sin dudas la ley abrió un nuevo debate en la Argentina, el país durante varios meses se vio envuelta en dos polaridades, la discusión habla de madurez, el dialogo es fundamental para los grandes cambios sociales, las imposiciones no sirven, dividen, pero es momento de dejar de discutir. La constitución lo dice muy bien: somos todos iguales ante la ley, pero en el código civil hay una ley que discrimina por orientación sexual. Entonces lo que queda es solo adecuar el código a la constitución.
Por otro lado, en los discursos de la Cámara de Diputados antes de lograr la Media Sanción del Matrimonio Gay, se escuchó la palabra “Dios” unas 40 veces, “Iglesia” unas 20, hubo varias citas bíblicas, se invocó a dos pontífices, Juan Pablo II y Benedicto XVI, además de breves y chispeantes polémicas acerca del amor en la tradición cristiana y la pertinencia de las creencias en este debate. ¿Por qué la Iglesia está en todas partes? En realidad, no es que la Iglesia esté en todas partes. Simplemente que en este país ha tenido y tiene mucho peso en ciertos municipios como la Capital Federal. Se ha insistido con tantas citas bíblicas, ya que es para algunos, la pared más dura de derrumbar; pero para otros, la más valiosa para sostener.
El matrimonio lo instituye la sociedad, no Dios y una cosa es el sexo-hombre-mujer, y otra la orientación sexual. Esto se trata de amor, no se le hace daño a nadie, al contrario, logra que muchas personas sean felices. En el medio hay historias de vida, derechos universales humanos, valores innatos de la gente.
Nos apena que algunos ciudadanos hayan comprado el discurso de la "guerra de Dios", y hoy sigan empecinados en sembrar la discriminación. Hay que dejar de lado esas "dos Argentinas", y estar convencidos de que podemos, entre todos, construir un mundo más justo e igualitario, en este caso le tocó a un sector minoritario, al cual no se le dio la espalda.
Sabemos que muchos de quienes ayer decían que "sólo puede haber un modelo de familia", eventualmente entenderán que sólo el respeto y el cariño por el otro pueden construir una sociedad más sana, en la que permitirá la ampliación de los derechos y conformar una sociedad más justa que avanza hacia algo mejor. La equidad nos llama a todos, la justicia nos pide a gritos, cada vez más “el dar a cada uno lo suyo” comienza a estar vacío, no hay que bajar los brazos en este tan duro trabajo de construcción de una sociedad más inclusiva, comprensiva e igualitaria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario