TIEMPO DE HORMIGAS

El sábado 9 de octubre se inauguró en la Plaza Pocho Lepratti un reloj de sol que conmemora a los detenidos-desaparecidos en Rosario.
En las calles Velez Sarfield y Liniers, del barrio Ludueña, sobrevivientes, familiares y amigos desde el exilio, el Bodegón Cultural Casa de Pocho, junto con el área de Derechos Humanos de la facultad de Arquitectura UNR, construyeron un reloj en forma de semicírculo que funciona con la luz solar. En su contorno puede leerse los nombres de quienes conmemoran y las fechas de sus desapariciones, y a un costado una leyenda que reza “Tiempo de Hormigas”, en referencia a la causa y el lugar del reloj.
Atravesamos un momento de juicio y castigo a los represores de la última dictadura militar y la memoria de los jóvenes está más despierta y activa que nunca. Demostrando constantemente que el genocidio de aquellos tiempos oscuros no fue ninguna guerra civil entre el Ejército y los Montoneros; alzando la voz de los compañeros que hoy no están y por los cuales, al fin, se está haciendo un poco de justicia. Mediante este tipo de acciones, no se trata de “reavivar el fuego del rencor”, como expresa, entre otras personas, Mariano Grondona en una de sus columnas de diario La Nación; sino de realzar la memoria. Para alimentar las mentes de verdades silenciadas y ninguneadas por mucho tiempo; festejando que los Derechos Humanos no son sólo un discurso, sino hechos que se van concretando.
Un Reloj de Sol, así como una marcha, una pintada, un mural, una murga y sus canciones, una bicicleteada, una kermesse y mateadas, un acto, un escrache, una radio abierta, un monumento o una placa, son cosas que nos revelan que las desapariciones físicas de tantas personas abusadas, torturadas, por los responsables y funcionales a la dictadura militar, no son solo una mancha en el recuerdo; son eco de la lucha constante por la justicia social y el respeto a los Derechos Humanos. No significó la muerte de los ideales, porque con las actitudes y acciones anteriormente mencionadas, esos ideales siguen estando más vivos que nunca.
Es reprochable que personas, referentes de la opinión pública, fomenten aun la teoría de los dos demonios en sus columnas, humanizando a torturadores y ensuciando a inocentes en la generalidad. Ignorando tantos relatos que demuestran claramente que la dictadura de Videla y sus secuaces mutiló a toda una generación pensante y revolucionaria, enérgica, que se revelaba por un país mejor, ante la política burguesa y manipuladora.
La Resistencia, de la que algunos dudan, está vigente en este tipo de acciones, como un monumento a la Memoria, donde los niños podrán jugar y a su vez, aprender que esos nombre y fechas, no son sólo palabras y números; son la historia que reescribimos día a día. Son la lucha por No olvidar, reivindicando que no se trató de jóvenes contra el Estado, sino de estudiantes, profesionales, madres, trabajadores, todos enérgicos militantes nacionalistas, que querían que este país que tenemos hoy sea para todos. 

Érica Elmo

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