Al igual que otras 500 personas quedó sin trabajo a partir del cierre de la Fábrica Mahle. A pesar de eso, no baja sus brazos.
Transita los meses más difíciles de su vida pero no se rinde. Asegura que ésta experiencia le ha enseñado mucho de la vida y espera con ansias la gran noticia: que Mahle reabra sus puertas o que llegue el Santo que se haga cargo de todo, incluso de mantener el trabajo de todos.
Mónica está casada y tiene cinco hijos y tres nietos. De alguna manera es el pilar de la familia. Pero desde hace casi seis meses su fuente de ingreso se vio truncada al cerrar las puertas de la empresa donde se desempeñaba hacía 18 años. A partir de ese momento una verdadera odisea de idas y venidas, de marchas y contramarchas, se han vuelto comunes en su día a día.
“Soy una de las 139 personas que decidí luchar porque mi dignidad no se negocia. No me retiré ni me retiraré voluntariamente”, aseguró, al referirse a compañeros que decidieron irse de manera voluntaria antes que esperar o intentar otra solución.
En éste diálogo, el testimonio de una MUJER, en mayúsculas y con todas las letras.
_ ¿Durante cuántos años trabajó en Mahle?
_ O trabajé en la empresa durante 18 años. Lamentablemente tengo que decirlo en tiempo pasado porque hace más de cinco meses soy una desocupada más que se suma a los tantos otros millones que hay en nuestro país.
_ Se habla de que la fábrica era como una gran familia, ¿cómo vivió los años trabajados allí?
_ Sinceramente hubo épocas en las que todos vivíamos y nos tratábamos como si fuéramos una familia. De hecho eso suele ocurrir en varis trabajos. La convivencia, la charla diaria y el pasar más tiempo en el trabajo que en tu propia casa, hizo que así fuera. Pero también, en los últimos años la fábrica fue decayendo. El trato hacia los empleados o fue el mismo desde que el Capitalismo y las Empresas Multinacionales comenzaron a hacer un genocidio con la clase trabajadora aplicando, entre otras cosas, el famoso mobbing. Ese término se refiere al acoso laboral y moral que tienen muchas veces los patones para con los empleados, con el objetivo de lograr el retiro voluntario de estos últimos.
_ ¿De qué manera se enteraron de la medida tomada por los directivos de la fábrica hace más de 5 meses?
_ Puede sonar medio extraño porque no fueron los directivos de la fábrica los que dieron la cara y explicaron la situación, sino que la información se filtró desde Buenos Aires. La empresa fue a comunicar el cierre al Ministerio de la Nación, sin respetar el Ministerio Provincial. Una vergüenza.
_ En alguna otra oportunidad, ¿hubo algún antecedente que diera indicios de lo que podía ocurrir?
_ Sí y no. Por un lado nunca ocurrió nada similar, pero por el otro, ésta lucha es histórica y hasta emblemática tanto para la empresa, que cuenta con 70 años de trayectoria, como para la ciudad.
_ ¿Cómo actuaron cuando conocieron la noticia del cierre de la fábrica?
_ En primer lugar, no podíamos creer lo que estaba sucediendo. En mi caso particular se me cruzaron un millón de imágenes por la cabeza, sobre todo la de mi familia. Después, hicimos una rápida cadena de mensajes anunciando lo sucedido y convocando a todos los trabajadores a planta para resolver nuestras primeras acciones.
_ ¿Qué sensación le deja la actitud del gobierno a la hora de buscar y encontrar soluciones?
_ La verdad, aún no se… el final todavía no llegó con lo cual me arece un poco apresurado emitir un juicio de valor hacia el Gobierno. Es cierto que se dieron muchas vueltas, es cierto que la solución no ha aparecido hasta el momento, y también es cierto que Mahle puso un sinfín de trabas para que no se produjera la venta tan ansiada por todos nosotros.
_ A pesar de la situación lamentable, ¿rescata algo de esta experiencia vivida?
_ En lo personal sí, por supuesto. Para mí fue un crecimiento en lo humano. Estrechamos los lazos de amistad y respeto hacia el Otro, cosa que en la actualidad ocurre muy poco. Y por sobre todo en mi caso en particular, practiqué mucho el ejercicio de la tolerancia y la comprensión. Tengo que admitir también, que en estas situaciones uno conoce profundamente a la gente y lamentablemente muchas veces me quedé con una sensación amarga al ver las miserias humanas que aparecieron en ciertas actitudes de mis compañeros.
_ ¿Por qué sectores se sintieron más apoyados?
_ En primer lugar por la familia, aunque ésta cruzada que nos tocó y nos toca vivir resintió muchos hogares. También sentimos el apoyo del barrio, Organizaciones Estudiantiles, Partidos Políticos, la Corriente Clasista y Combativa , la Iglesia, el Ministerio de Trabajo de la Provincia, vecinales, clubes de futbol, docentes… la ciudad en su conjunto. Y un pilar muy importante en ésta lucha son los Medios de Comunicación ya que sin ellos esto no hubiera trascendido públicamente.
_ ¿Cuál es la situación actual de los trabajadores y de la fábrica?
_ Estamos esperando que tanto el Gobierno Nacional como el Provincial cumplan con los compromisos asumidos acerca del no cierre de la fábrica. Esto fue expresado literalmente en el acto realizado en la General Motors, por nuestra Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, como así también por el Ministro de Trabajo de la Nación Carlos Tomada. Quedando a la espera de la reapertura, somos 139 soldados que por convicción, por sentimiento y sentido común nos aferramos a que nuestros puestos de trabajo deben ser devueltos. Es un derecho constitucional de todo ciudadano. Hemos cuidado durante estos 6 meses las instalaciones como propias, la fábrica es nuestra segunda casa.
_ Una de las primeras hipótesis que surgió a la hora de buscar soluciones fue la de un posible comprador ¿Que sucede con él?
_ Desde el primer día del conflicto nos dijeron que había varios interesados en comprar la fábrica y hacerse cargo de todos los empleados. Por el momento no hay nada seguro. Parece que está negociando, pero entre Mahle y Aros Kim hay como un pacto de silencio, por lo que lo único que nos queda es seguir esperando hasta que finalicen las negociaciones.
_ ¿De qué manera se ha modificado su vida a partir de lo sucedido?
_ Hace 6 meses que mi vida ya no es la mía. Soy esposa, mamá de 5 hijos y abuela de 3 nietos. Sin el apoyo de todos ellos no sé como hubiera hecho para llegar hasta acá, pero ellos saben que en la vida hay circunstancias y prioridades. En éste momento ellos saben que mi prioridad, a la que no quiero renunciar, es la lucha por recuperar lo que es mío. En resumen estoy abocada a ella, apoyada por mis afectos y esperando el final. Espero sea favorable, pero si no es así, me quedará el orgullo de haberlo intentado. Eso para mí, ya es una victoria.
_ ¿Qué deseos tiene con respecto a esta situación?
_ Yo creo que a nivel general los adultos estamos en deuda con nuestros jóvenes y adolescentes. Quiero y deberíamos tratar de dejarles un ejemplo. Hay que enseñarles que, así como hay obligaciones que cumplir, tenemos derechos que hacer respetar. Es importante que sepan que nada es fácil y que, cuanto más cuesta subir a la montaña, más se disfruta de la cima. Siempre lo importante es luchar. Espero que les sirva a las generaciones que vienen como un ejemplo para que vean que no todo está perdido.
Marisa Zec
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