Corren tiempos difíciles para todos. La crisis económica mundial ha afectado de cerca a nuestro país. Y si hilamos más fino, a nuestra ciudad.
Hace más de cuatro meses la fábrica alemana Mahle decidió cerrar las puertas de la planta rosarina aduciendo la crisis económica internacional. Para muchos, simples excusas; para otros, posible realidad. Más allá de ese debate, a raíz de la decisión de la firma, más de 500 trabajadores quedaron sin trabajo.
En busca de una posible solución y debido al reclamo de los trabajadores, los Ministerios de Trabajo provincial y nacional tomaron cartas en el asunto. En principio se habló de una estatización a cargo de Guillermo Moreno y luego de la existencia de compradores interesados en salvar la fábrica y los puestos de trabajo. De hecho, pareciera que ésta última medida se concretará en poco tiempo pero, al parecer, no será de la mejor manera.
Muchos trabajadores de Mahle quieren acogerse al plan de retiro voluntario propuesto por la empresa autopartista; otros, cansados de esperar, ya lo hicieron. Esto significó una buena noticia para el Gobierno, ya que “será más fácil venderla con menos trabajadores”.
La historia de la lucha obrera conoce más derrotas que victorias y lamentablemente, una vez más los obreros deberán conformarse con lo poco o mucho que se logre. Aún no hay nada concreto, pero la historia casi está escrita.
Marisa Zec
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